Por una política energética orientada hacia la producción local

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Los precios de la energía en España no tienen parangón en ningún otro país de la Unión Europea. Dejando de un lado el oligopolio energético; uno de los grandes retos energéticos que tiene por delante el país es la dependencia exterior en cuanto a fuentes de energía.

Cada Euro que sale de nuestro bolsillos en petróleo, carbón y gas importado se va a parar a otras economías, generando un déficit comercial inasumible por ningún estado moderno. De esta manera, si se orienta la política energética hacia un modelo de producción nacional de la energía primaria, el dinero que pagásemos por dicha energía se quedaría en la economía española; mejorando las balanzas comerciales del país y ayudando al desarollo de tecnologías propias para afrontar este reto.

Así mismo, a nivel europeo, sería necesario crear un mercado energético único europeo; donde las transacciones energéticas entre países fueran más fluidas y sin trabas (nuestras renovables ven limitado su desarrollo debido al tapón nuclear que supone Francia, ya que no podemos exportar nuestra energía limpia hacia otros países) y donde se regulara en pro de una energía limpia y renovable.

Los combustibles fósiles (incluida la energía nuclear) son una "herencia" que estamos liquidando a pasos agigantados. Hemos de ir hacia tecnologías sostenibles de producción energética donde las redes distribuidas de energía sean la base del sistema; donde los ciudadanos pasen de consumidores a consumidor-productor.

Por ello, mi propuesta en el cambio de política energética es la siguiente:

  • Apoyo europeo a las energías renovables; con el objetivo claro de obtener más del 95% de la energía primaria a través de las mismas en no más de 50 años.
  • Un modelo de transición energética donde los recursos no-renovables locales (carbón, gas u otros) sean utilizados durante este tiempo de transición; intentando evitar la importación de energía primaria desde el exterior.
  • Fomentar desde las instituciones la producción distribuida y deslocalizada de energía; desarrollando redes eléctricas inteligentes y bidireccionales entre consumidores y productores.
  • Penalizar el consumo de combustibles fósiles mediante tasas e impuestos especiales a la vez que se fomenta la creación de una industria energética sostenible europea en todos los campos.
  • El sector energético tiene que estar al servicio del estado, de los ciudadanos y de las empresas para así poder obtener tasas de competitividad y productividad superiores gracias a unos costes de la energía inferiores.