Las elecciones europeas y la crisis

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  Las próximas elecciones europeas van a determinar las condiciones políticas en las que tendremos que afrontar la crisis económica, que seguirán siendo sustancialmente las mismas que ha habido hasta ahora. Sin embargo, el predominio de los intereses del capital financiero en las decisiones políticas, estará limitado por la necesidad de restablecer el equilibrio social, ante las protestas sociales que pueden desarrollarse y la posible radicalización de la sociedad. Ya se conocen los primeros sondeos acerca de los resultados, que auguran un ligero cambio en la composición en el parlamento europeo: avanza la izquierda y retrocede la derecha, pero en lo sustancial la correlación de fuerzas actual se mantiene. La socialdemocracia puede convertirse en la fuerza mayoritaria, suavizando la política liberal que ha predominado hasta ahora, pero harán todos los pactos que sean necesarios, fundamentalmente con el PPE (Partido Popular Europeo), para mantener estable el actual orden económico.

  Esa tarea no va a ser fácil. Como consecuencia de la crisis estamos en una época de cambios e incertidumbre, y los dirigentes europeos toman buena cuenta de ello. Esta semana la Vicepresidenta de la Comisión Europea, Viviane Reding, propuso en una conferencia impartida en Londres la creación de los EE.UU. de Europa, a partir de una unión fiscal y política; para evitar la ruptura del euro, como consecuencia de las fuertes presiones que se ciernen sobre el área comunitaria, habría que cohesionar la UE. Una huida hacia adelante para reducir los graves desequilibrios de la construcción europea y combatir el euroescepticismo, que alcanza ya un porcentaje de casi el 30% de los votantes europeos –incluyendo en ese espectro partidos de izquierda radical y de extrema derecha-. En efecto, grupos fascistas como FNF dirigido por Marina Lepen, y Alternativa para Alemania Bernd Lucke, son euroescépticos y se posicionan contra la actual Unión Europea.

  Ante esa incertidumbre, se mantiene el debate sobre la posición que la izquierda debe tomar respecto de la crisis y la Europa. Dentro del PIE (Partido de la Izquierda Europea) – o bien, GUE-NGL por sus siglas oficiales-, las posiciones están divididas acerca de la cuestión. Entre los grupos políticos que pertenecen a esa formación, Die Linke, miembro alemán del PIE, está a favor de romper la moneda única. Syriza, partido de la izquierda griega, defendió la permanencia en el euro dentro de su última campaña electoral, en contra de la opinión del PKK (Partido Comunista Griego); este último retrocedió en votos tal vez por eso. En IU, cuya dirección ha definido recientemente una opinión contraria a la salida del euro, hay corrientes internas del partido que defienden la ruptura con la moneda única, como forma de salir de la crisis económica consiguiendo un mayor equilibrio social, y avances sustanciales en desarrollo humano y bienestar social. Entre los que defienden la salida del euro está Julio Anguita y el grupo de intelectuales que firmaron el manifiesto ‘Salir del euro’.

  Los argumentos a favor de que el estado español rompa con el euro puede resumirse en tres cuestiones: 1. Es perentorio acabar con las políticas económicas neoliberales, causantes de la crisis e incapaces de resolverla en favor de las clases populares, si no es a costa de expandir la desigualdad y la miseria. 2. Son necesarias reformas profundas en la sociedad española, ante la degradación de la vida pública por la corrupción de la clase política, reformas que no se podrán afrontar en el marco de la UE. 3. Abandonar las políticas imperialistas que están impulsando la confrontación bélica y el desarrollo del fascismo a nivel internacional. En lo que sigue intentaré desarrollar estos argumentos.

 

1.      Romper con el euro, el estado de la cuestión

  Se debe señalar que la cuestión del euro es un debate teórico y político amplio, que incluye la teoría económica tanto como las decisiones políticas. Hasta cinco premios Noble de economía en los últimos años han recomendado la salida del euro: James Mirrlees (1996), Joseph Stiglitz (2001), Paul Krugman (2008), Christopher Pissandas (2010) y Thomas Sargent (2011) –según la revista Expansión, en 07.05.2013-. Entre las razones que se aportan está la necesidad de cambiar el paradigma de la teoría económica, abandonando el PIB (Producto Interior Bruto) como medida de la riqueza, y desechando las políticas neoliberales que estrangulan la economía. Un dato que corrobora esa observación, es que la fuga de capitales alcanza la cifra de 255.000 millones de euros anuales en España.

  Numerosos economistas europeos han participado en ese debate internacional. En Portugal João Ferreira do Amaral acaba de vender miles de ejemplares de su libro Porque devemos sair do euro, donde defiende un sistema económico según el modelo chino, a partir de una devaluación que permita exportar manufacturas a precios bajos. Se trata de competir con China manteniendo la democracia formal. La misma revista Expansión, 30.05.2012, publicó un artículo de Matthew Lynn donde el autor daba cuenta de la posibilidad de que el euro se rompa; según esta autor hay varias razones para salir del euro: 1. España es demasiado grande para ser rescatada, y en caso de necesitarlo el euro se rompería; 2. la población no comparte la política de austeridad, como se puede ver por las protestas sociales; 3. en España hay una economía real, hace falta estimular las empresas exportadoras, lo que se puede conseguir con una devaluación que seguiría a la ruptura con el euro; 4. España es una nación con peso político que se puede plantear seriamente si le interesa continuar en el euro; 5. podría desarrollar otros horizontes políticos como las relaciones con América Latina; 6. existe un debate en el país que ha roto el tabú del euro.

  También Costas Lapavitsas, economista griego que trabaja en la Universidad de Londres, ha escrito de forma crítica contra el euro en su libro Crisis en la eurozona. En 2014 fue invitado por la izquierda catalana para debatir el problema. La Vanguardia, 08.02.2014, publicaba un artículo sobre sus opiniones: la política de austeridad ha estabilizado las finanzas públicas y el déficit exterior, pero conducido a la recesión, transformando la crisis financiera en una crisis de la economía real, con desempleo y empobrecimiento de la población. El estancamiento de las economías periféricas va a continuar, aumentando la desigualdad, y la crisis se va a trasladar a otros países comunitarios, como Francia e Italia. El euro ya ha fracasado, lo que puede generar problemas enormes, y reforzar el papel del BCE (Banco Central Europeo) no va a solucionar a la crisis.

  Según Lapavitsas, los gobiernos que quieran hacer políticas progresistas no podrán permanecer en el euro. El ejemplo de Grecia, cuya situación es peor que la de Argentina en el año 2000, resulta significativo, pues si hubiera salido del euro hace dos años, ahora estaría recuperándose. Por tanto, Lapavitsas expone una dura crítica de Syriza: no es posible ser radical y permanecer en el euro; es una política muy peligrosa, querer llegar al gobierno pensando que se puede cambiar la UE. Es necesario nacionalizar la banca e impedir la fuga de capitales, intervenir los mercados energéticos y de alimentos, etc. Nada de eso se puede hacer dentro del euro. Se hace necesario el Estado nación para proteger los derechos de los trabajadores.

 

2.      El debate en el estado español

A favor de la salida del euro están también varios economistas de nuestro país; destacan Vicenç Navarro (Universidad de Barcelona), Juan Torres López (Universidad de Sevilla), Gregorio López Sanz (Universidad de Castilla La Mancha). Además Pedro Montes, economista del Banco de España, se mostró contrario a la sustitución de la peseta por el euro como moneda oficial del estado español. Como Montes había previsto, la pérdida de la soberanía monetaria ha sido nefasta para la economía nacional, al eliminarse el sector industrial por falta de competitividad con las fuertes industrias europeas. En términos económicos eso se ha manifestado fundamentalmente por el déficit de la balanza de pagos, calculándose en 700.000 millones de euros la deuda acumulada por este concepto entre 1999, año de la entrada en el euro, y 2013.

  Juan Torres en Rebelión, 30.12.2013, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=178791, señala que la economía no mejora con las actuales políticas, impuestas por los grandes grupos económicos y financieros con una ideología de extrema derecha. Estamos en una espiral recesiva en la que el paro no baja, y mientras los salarios sigan bajando no se creará empleo. Pero las soluciones económicas son políticas: necesitamos un gobierno veraz, creíble y con confianza pública; en cambio, tenemos una democracia en España de la más baja calidad. Para conseguir la capacidad de maniobra que nos permita salir de la crisis, tenemos que dejar del euro.

  La importancia de alcanzar una auténtica democracia como fundamento para salir de la crisis, viene subrayado por Vicenç Navarro, quien ha publicado numerosas intervenciones para apoyar la salida del euro; en un artículo reciente publicado en El Público, 18.02.2014, nos da una clave importante para pensar la alternativa al sistema actual. Caracteriza a la izquierda a partir de la democracia participativa y la sensibilidad política hacia los derechos humanos, la concepción republicana de la vida política opuesta al liberalismo dominante. En ese sentido, los EEUU donde domina el capital financiero y hay grandes desigualdades, es el país menos democrático del mundo. La acumulación del capital hace imposible o limita la expresión democrática. Pero la derecha piensa que la democracia es la protección del derecho de propiedad, y considera pragmáticamente que el mero hecho de participar de la vida social es conservador. A la derecha no le interesan las personas, sino los individuos aislados fácilmente manipulables, que van al mercado con billetes y monedas en el bolsillo.

  El tercero de estos economistas, Gregorio López Sanz subraya la insolvencia generalizada de la banca, que ha sido disfrazada para engañar a la ciudadanía; ese factor hace materialmente imposible que se reactive la economía y augura un colapso del sistema monetario internacional. Además la reforma constitucional que hicieron el PSOE y el PP, hace imposible salir de la crisis. Lo que está viniendo es una parálisis de la actividad económica, con posibilidades para un crack inminente. La libertad financiera ha llevado a la concentración de poder, y convierte la economía mundial en un polvorín. La necesidad de reformar el sistema financiero no se ha satisfecho; solo han salvado la cara de los banqueros creando una bomba de relojería mucho mayor.

 

 

3.      Condiciones de la ruptura

  Las políticas neoliberales han provocado enormes problemas a la sociedad europea: pobreza, desigualdad y recorte sustantivo de los derechos. Especialmente en Grecia, España y Portugal; con menos brutalidad esa situación se prolonga en Italia y Francia. Es una catástrofe social en Europa: no hay poder de compra, ni de ahorro, ni acceso al crédito. Se degradan las condiciones de trabajo, y se evoluciona hacia una sociedad con menor bienestar social. Es necesario romper con las políticas neoliberales y para ello se hace necesario salir de la UE y del euro, porque en las actuales circunstancias no parece posible cambiar Europa hacia una democracia participativa.

  El resumen de los argumentos que se están barajando en el debate público, debe completarse con algunos ejemplos que nos ilustren acerca de lo que puede pasar. En el año 2001, Argentina rompió la convertibilidad de su moneda –el peso equivalía al dólar-, porque provocaba la recesión económica. Como consecuencia se produjo una fuga de capitales y colapso del sistema bancario. La devaluación del peso que se produjo inmediatamente, alivió de la deuda entre 25-50% y permitió el aumento de la competitividad; se desechó el liberalismo, cambiando hacia una política económica basada en el gasto público, que permite la redistribución la renta. Gracias a ello comenzó el crecimiento económico que se mantenido en la última década, llegando hasta aumentar la producción un 90%, al tiempo que producía la reducción de las desigualdades, disminuyendo la pobreza mediante la creación de trabajo.

  Los pasos para romper con el euro, serían los siguientes: a) se impone el corralito, prohibición de sacar dinero de los bancos hasta un máximo de 400-500 euros a la semana; b) fijar la paridad de conversión del euro en peseta –o la nueva moneda que se cree, por ejemplo eurosur si se da una salida conjunta con varios países-; la deuda externa debe ser nominada en pesetas; c) emisión de billetes y monedas, distinguiendo los billetes españoles, o el eurosur; d) devaluación de forma que la deuda del país se viera reducida al 50%.

  El mayor problema de la economía española es la deuda que alcanza la cifra de un billón de euros, el equivalente al PIB de un año, y sigue creciendo. Es una de las razones más importantes para romper con la actual situación económica. Esa deuda es impagable. Por eso, si la deuda se nomina en la nueva moneda que se va a devaluar, y no se paga en euros, entonces la salida equivale a un default, declaración de insolvencia, con sus consecuencias crisis bancaria, huida de capitales, retirada de fondos, corralito, y contracción de la economía en un primer momento. Pero si la deuda se paga en euros, se multiplicaría su montante por la devaluación y tampoco se podría pagar; se suspendería la financiación externa y los préstamos bancarios, o éstos se harían con un fuerte interés lo que llevaría al cierre de empresas.

  Las contrapartidas de ese proceso pueden resumirse en una pérdida de poder adquisitivo y una menor influencia del sistema financiero; no pueden considerarse graves para la clase obrera. Se daría una importante inflación que llevaría al aumento de precios, la devaluación de la moneda y la pérdida del poder de los bancos. El capital financiero pierde la posición dominante de la que goza con el neoliberalismo. Pero es evidente que, para que ese proceso pudiera realizarse en nuestro país, tendrían que darse dos condiciones: 1. el poder político tendría que cambiar de manos en el Estado español, radicalizando la democracia para permitir la participación popular y aboliendo la monarquía borbónica, sustituida por la III República; 2. Además tendríamos que cambiar completamente nuestras relaciones internacionales, rompiendo con la OTAN y buscando nuevas alianzas entre los países latinoamericanos que luchan por socialismo del siglo XXI.

  En el aspecto jurídico debe contarse con el entramado legal que nos une a la UE. ¿Sería imposible salir del euro sin abandonar la UE? La cuestión viene planteada por el Tratado de Lisboa: no es posible la expulsión de un país, y existen otras penalizaciones cuando se falta a los compromisos. Pero hay un mecanismo de separación voluntaria para salir de la UE: a) informar al Consejo de Europa, que establecería las cláusulas del acuerdo de separación; b) aprobación por la Comisión Europea con consentimiento del Parlamento; c) en caso contrario, un país puede separase unilateralmente después de dos años de haberlo informado.

  Por tanto, la separación es posible, si bien es de temer una fuerte ofensiva capitalista contra el nuevo país que surgiera de la ruptura. Por ello, el éxito de esa decisión política está condicionado por los siguientes requisitos: 1. La voluntad consciente de la ciudadanía y los trabajadores para comprometerse con un nuevo modelo de sociedad, lo que incluye el cambio de régimen político; 2. La coincidencia del proyecto político con otros países del sur europeo, especialmente Portugal, con quienes se podría crear un unión confederal; 3. Un nuevo sistema de alianzas políticas a nivel internacional, acercándose al socialismo del siglo XXI que se desarrolla en América Latina, así como buscando protección en la alianza militar que se está consolidando entre China y Rusia.