Impuesto europeo sobre las transacciones financieras

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Se promoverá la instauración de un impuesto europeo sobre las transacciones financieras, sobre la base de la vigente propuesta de la Comisión Europea, apoyada actualmente por 11 Estados Miembros, pero con el objetivo de ampliar y profundizar su alcance.

El impuesto se aplicará a todas las transacciones financieras. Inicialmente, a lo previsto en la actual propuesta de directiva: la compraventa de un instrumento financiero, como las acciones de sociedades, las obligaciones, los instrumentos del mercado monetario, las participaciones en organismos de inversión colectiva, los productos estructurados y derivados, y la celebración o modificación de los contratos de derivados, siempre que por lo menos una de las partes de la transacción se establezca en un Estado miembro y que una entidad financiera (entendida en sentido amplio) establecida en un Estado Miembro forme parte de la transacción, por cuenta propia o por cuenta de terceros, o actúe en nombre de una parte en la transacción.

Progresivamente, el impuesto extenderá su alcance a las transacciones efectuadas en el mercado primario, en particular en lo referente a la emisión de acciones de sociedades u obligaciones, y a las transacciones efectuadas con los bancos centrales de los Estados miembros, para finalmente extenderse a toda transacción (incluyendo las transferencias de particulares por internet o la extracción de efectivo de los cajeros automáticos). 

Los tipos impositivos mínimos deberán ser superiores a lo propuesto por la Comisión (0,01% para las transacciones relativas a derivados y 0,1% para el resto de productos gravados). 
 
El objetivo principal de este impuesto no debería ser el rescate de las entidades financieras sino contribuir desde el ámbito europeo a la financiación de una renta básica universal e incondicional en los Estados miembros.