EN DEFENSA DE LA MINERIA DEL CARBÓN

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El cierre de las explotaciones mineras previsto para 2018 está creando gran incertidumbre de fututo tanto para las empresas mineras como para los municipios mineros y para los propios trabajadores de las minas. Los recortes al sector minero planteados por Europa sumados a los recortes del gobierno del PP llevan a las explotaciones mineras (muy en especial a las del carbón) a un cierre inmediato con la consiguiente pérdida de puestos de trabajo y con las graves consecuencias económicas que esto supone. Además, los recortes perjudican gravemente a las comarcas y municipios mineros especialmente en sus infraestructuras, eliminando cualquier posibilidad de reactivación de las comarcas mineras.

Sigue siendo muy importante el papel social y económico que desempeña la minería del carbón en las zonas y comarcas mineras, y siguen siendo muy justas las reivindicaciones de los trabajadores y las trabajadoras de la minería y de los ayuntamientos y comarcas afectados; del sector del carbón en general. No es de recibo que nuestras centrales térmicas estén funcionando con carbón extranjero mientras que en España se cierran minas y más minas.

Debemos exigir un nuevo Plan Nacional de Reserva Estratégica del Carbón negociado con los grupos políticos y los sindicatos. Un Plan del Carbón en el que se declare el carbón nacional como sector estratégico, y que como tal debe sobrevivir más allá de 2018. Un Plan del Carbón que también reindustrialice de verdad las cuencas mineras, y que garantice el empleo estable, duradero y de calidad. Un Plan del Carbón que obligue a la investigación pública y privada por parte de las empresas eléctricas, en busca de medios de combustión más limpios, manteniendo el apoyo total a las comarcas mineras y luchando por su reactivación económica, incidiendo en la implantación de alternativas laborales al monocultivo del carbón. Sin olvidarse de la necesaria regeneración de los terrenos en los que hay o haya habido minas a cielo abierto.

Izquierda Unida considera la Energía como un bien básico y garantizado, por lo que nuestra política energética debe basarse en conseguir la total y completa nacionalización del sector energético. Y dentro del sector energético, la nacionalización de todas las minas del carbón.

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