Análisis de los problemas reales de la educación partiendo de sus protagonistas

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Promover un análisis profundo de los problemas reales de la educación en nuestro país y las causas que los provocan partiendo de las opiniones y propuestas de sus agentes y colectivos protagonistas: alumnos , profesores, padres, orientadores, equipos directivos, inspectores, pedagogos y expertos de las universidades de educación.
 
Se trataría, en un primer momento, de dejar al margen de este estudio las motivaciones y decisiones puramente políticas y ahondar desde un punto de vista cientifico-técnico en las verdaderas necesidades de la educación para a partir de ahí confeccionar modelos contrastados acordes con las características de nuestra sociedad actual.
En todo momento deberá tratarse de modelos inclusivos, que garanticen la cohesión social, la igualdad de oportunidades  y tengan en cuenta la diversidad de los sujetos implicados ya que sí obviamos estas premisas estaremos traicionando las razones y los presupuestos iniciales del propio estudio que pretende englobar e implicar a todos los sectores de la comunidad educativa.
Sólo con la participación y opinión directa de los propios protagonistas podremos afrontar la construcción de un proyecto educativo sólido y coherente que por supuesto busque la eficiencia organizativa y de recursos pero también la motivación, la calidad en sentido amplio, la integración y la implicación de todos sus participantes.
A partir de las conclusiones de este estudio global podrán diseñarse unos planes educativos , ahora sí, con la colaboración de los representantes políticos, que queden blindados a los intereses o percepciones particulares de carácter teórico o partidista. 
El margen de maniobra de la política sobre la educación quedará limitado de este modo más a la forma y funcionamiento que a los contenidos fundamentales en los que se sustentará nuestro sistema educativo, contenidos que deberán revisarse y reciclarse cíclicamente incorporando las nuevas ideas y necesidades sociales que emerjan de la propia dinámica del sistema y , una vez más, de sus propios agentes.
No podemos seguir poniendo remiendos, ni continuar añorando paradigmas dorados del pasado, ni atajar con planteamientos puramente economicistas, ni tampoco imitar los experimentos de los países vecinos. A estas alturas tenemos la suficiente experiencia democrática y los instrumentos de análisis adecuados como para poder enfrentarnos a nosotros mismos y
ser conscientes de nuestra situación histórica y de nuestras debilidades y deficiencias.
Pero, insisto, no caigamos de nuevo en el error de partir de grandes visiones teóricas generales para resolver los problemas. Actuemos por inducción y no por deducción. Aprovechémoslas, si, con mucha precaución y una vez que nos hayamos mirado con sinceridad en el espejo.